domingo, 4 de agosto de 2013

Escrito  por: Alexander. M  

Se  considera  que  solo  una  elite  de  sabios    debería  dirigir  a las  masas  estos  los  sabios o  filósofos   deben  esconder  al  vulgo   los  verdaderos  resortes  del    alto   conocimiento  Para  ello  no queda  otra  alternativa   que  mentirles  y  construir  un mundo  ideal  para  que  sigan viviendo en la ignorancia.  Y  También  que  para dominar  las  masas,  las  elites  deben  manipular  adecuadamente  dos  elementos:  la  religión  y  el  conocimiento  Los  sabios ,  por tanto  deben  manejar  el  gobierno  desde   las  sombras,    colocando  a  religiosos   legalistas  en  los  puestos  públicos   más  expuestos  a la  opinión pública.  El   proceso  de  transformación,  se  refiere.   A  la  conquista  de  la  religión  en  nuestro  medio,  es  probable  que  sea  largo  salvo  que  se  produzca  algún  elemento  catastrófico  catalizador, como  una  nueva  inquisición.     De modo  que  es  un  proyecto  que  amerita  grandes  esfuerzos    a  los  involucrados   en  la  visualización  de  un  mundo  sin  mentiras  tanto  políticas  como  religiosas,  y la  conquista   de  nuestros  logros  ya  establecidos. Aparte de las usuales reglas para operar este grupo, formas adicionales de llevar la información, los productos y su diseminación, serian y tendrían que ser desarrollados y evolucionados como un grupo orgánico, facilitando la tarea de parte de los miembros interesados en ver artículos de información específica que estuviera diseminada. Esto requeriría atención y comprensión de la parte de aquellos que conducen sus esfuerzos de funciones entre el momento del establecimiento del grupo en la red y mediados del tercer trimestre de 2011.
Todo ello sería ofrecido a los miembros del  H.7.  Como documentos de uso restringido para ser leídos y archivados para referencia de la forma más segura posible.
Es importante para todo el mundo darse cuenta, entender y aceptar desde el comienzo que esto no está establecido como algo abierto a todo el mundo. NO LO ESTA. La gente puede unirse sólo por expresa invitación y sólo por acuerdo del grupo en su totalidad, en el sentido de que la persona considerada posee los conocimientos y experiencia necesaria par a las funciones y objetivos de grupo. Esto, en gran medida quiere decir que la membrecía es utilitaria y está supeditada a los objetivos establecidos por las funciones del grupo y los resultados deseados.     Por que   se enfatiza
 esta  información  no está abierta a  todo  el mundo,     los  seres  humanos,  no tienen  la  madures:  mental.  Ni espiritual  para aceptar   la  verdad;   que los  rodea.   Y  en consecuencia   esto   los lleva  a  un   desequilibrio  tanto  moral. Como  físico  y  espiritual   o  un  colapso  de la   sociedad  entera. y  en ese momento  somos  vistos   como  subversivos  y  sospechosos  de  conspiración  los  que  se  levantan  en contra  de  las   autoridades  o   organizaciones  ya   definidas   y  entonces   nos convertimos  en  objeto   de  malas sospechas y  descredito  por   parte  de aquellos  en el  poder  religioso  y  político  que  buscan  con  su miedo aterrorizar  y callar  las  bocas   de  los  hombres  libres. que a los invitados les sea solicitado de su pasado, experiencias y éxitos alcanzados, escribiendo ejemplos de artículos y trabajos escritos (monografías, documentos profesionales, libros publicados), que el miembro que promociona una invitación sea responsable de recoger la información necesaria del invitado, y enviar una propuesta de membrecías a todos Nosotros, por lo tanto , proponemos que  el  H.7.sea formada sólo por invitación, los miembros por correo electrónico, ofreciendo información suficiente para que cada miembro determine por sí mismo si la propuesta merece la pena y declara la aceptación por consenso del candidato.
El primer gran reto es crecer. Crecer de manera abundante y.. Constante permitiría una mínima holgura  de tareas permanentes. Pero esa no puede ser la meta. Tiene que ser mucho más alta, tanto como hablar de que en un plazo no mayor a cinco años, seamos siquiera un millón en Colombia. Para esto tenemos que poseer una programación de crecimiento en proporción geométrica. Y esto tiene rostro de utopía, por supuesto. Pero no lo es tanto, porque si se considera que  el   H. 7.      Ahora no son de hombres ricos y por tanto de difícil consecución, sino de clase media y media alta y como excepción con algunos miembros que si poseen recursos de esa naturaleza, se debe saber que hay que hacer una gran unión de pequeños esfuerzos para tener un extraordinario poder. Casi debemos recordar la filosofía cooperativa, en que la unión de los débiles se constituye en la fuerza del colectivo. En esto, por demás, están los orígenes de la entidad si recordamos que los primeros  cristianos  no fueron más que obreros de la construcción  y agricultores  que por sus aportes individuales constituyeron un colectivo de tanta fuerza que dejaron de ser dependientes para ser obreros libres. El  H.7. Tiene que recurrir necesariamente a tener muchos hombres en condiciones decentes de pasar económico, que unidos pueden hacer mucho, aunque separadamente ninguno posea la más leve fuerza de ayuda con nadie.


Las siguientes son las metas a largo plazo elaboradas por  el  H.7:



1. º Aniquilación de la  religión  y de todo gobierno organizado
(lo regiría un grupo selecto, una elite de prohombres facultados con una serie de conocimientos por encima del saber común. En este caso sería el  H.7:

2. º Abolición de la propiedad privada para individuos y sociedades.
(Las propiedades pertenecerían al poder soberano, y estos serian cedidos a las   gentes  dependiendo de las necesidades de los mismas,

3. º Supresión de los derechos de herencia en todos los casos.
(Este punto se interpretaría no solo en los casos de herencias económicas y de inmuebles, sino también en el traspaso de cargos empresariales  políticos  y religiosos.

4. º Destrucción del concepto de patriotismo y  religiosidad  sustitución por un gobierno  de  igualdad


5. º Desprestigio y eliminación del concepto de familia clásica.
(Como un ejemplo de esta meta: no solo el hombre trabajaría, sino que la mujer poseería un empleo con el cual colaborar en la economía familiar).

6. º Prohibición de cualquier tipo de religión tradicional.
(La diversidad de religiones solo provoca diferencias entre los hombres. Y es un  problema que debe ser arrancado de raíz de la sociedad ya que impide su correcta unificación).

7. º unificación  de todos los pueblos. Y las gentes en un solo ideal  la unidad con el todo,  donde  no existirían más las  disputas y diferencias entre los hombres  y conocerán así la verdad del infinito
.

Y  como   ejemplo  de  esto:   se  deben   derribar  los argumentos  que mantienen  en  el  poder  a  los dictadores   legalistas,   que  oprimen  y  vampirizan,  a las  gentes  con tal  de  mantener  su poder. 

TESIS X ANTITESIS = SINTESIS: H.7
En 1823, un profesor alemán llamado Hegel proveyó esa fórmula, el plan de batalla específico. Hegel propuso que las sociedades estaban gobernadas por la siguiente fórmula:
 
  •  La existencia de un tipo de gobierno o sociedad, llamada Tesis, provocaría la aparición del opuesto de ese tipo de gobierno o sociedad, lo cual Hegel llamó Antítesis.
  •  La Tesis y la Antítesis comenzarían naturalmente a luchar una contra  la otra, ya que eran exactamente sistemas opuestos y, por tanto, verían los asuntos en forma diferente.
  •  Si la Tesis y la Antítesis luchaban una con la otra por un largo periodo, y ninguna parte aniquilaba la otra, esa batalla resultaría en que ambas cambiarían a un sistema híbrido de gobierno y sociedad, que Hegel llamó Síntesis.

Una batalla constante, o amenaza de batalla, era la clave. Hegel teorizó que el "Conflicto provoca el cambio, y el conflicto planificado provocará el cambio planificado". ¡Esta teoría se propagó por Europa, en los recintos
universitarios, encendiendo muchos debates! Luego de un tiempo, la fascinación de los estudiantes con esta teoría se extinguió, pero los Illuminati, ahora que la masonería estaba completamente implicada en el liderato del Plan para el Nuevo Orden Mundial,  tenían su fórmula para alcanzar sus metas!
Ahora definamos estos términos, ya que se relacionan con el Plan de Weishaupt:
 
  •  Tesis -- es el sistema original que dominaba Europa a finales de los 1700. Este sistema era económicamente la Empresa Privada, políticamente la monarquía o la democracia, y en lo religioso, judeocristiano.
  •  Antítesis -- ese sistema opuesto a la Tesis, teóricamente, al combatir con la Tesis por un periodo extendido de tiempo, produciría un nuevo sistema, llamado Síntesis. El gran problema es que en 1776 no existía un sistema verdaderamente opuesto a la Tesis.

Así, ¿qué se puede hacer cuando ningún sistema realmente opuesto ha brotado "espontáneamente"? Si yo estuviera a cargo de ejecutar el Plan del Nuevo Orden Mundial, y creyera en la teoría de Hegel,  supongo que me sentaría a
crear un sistema exactamente opuesto a la Tesis


  ANTITESIS:      
ALTARES   EVANGELICOS: VEAMOS
Un altar en el concepto religioso, siempre ha significado un lugar elevado (en sus orígenes simples montículos de tierra o de piedra), o una tabla colocada sobre unas gradas, en el que se depositaban ofrendas y/o se celebraban sacrificios a la divinidad. Sin sacrificios, no hay altar y no hay altar sin sacrificios.

Por lo tanto, ante este concepto cabe preguntarnos ¿Qué significa que las iglesias evangélicas tengan altares en sus templos? ¿Es que acaso aún existen los sacrificios en sus liturgias?
Las respuestas a estas interrogantes han de ser obtenidas a partir de observar los rastros y enseñanzas que tuvieron y tienen las religiones.

El judaísmo, registra en su historia religiosa la presencia de altares con sus respectivos sacrificios y cuyos simbolismos, proyectaban la sombra de lo que había de venir, pero no la imagen misma de las cosas (Hebreos 10:1). Cada sacrificio, cada animal sacrificado en los altares del pueblo de Israel, representaban “el sacrificio” singular que efectuó “El Cordero” de Dios llamado Jesucristo quien se entregó a sí mismo en “el altar” del Gólgota de una vez y para siempre.
Una vez que Cristo vino al mundo y muere por los pecadores, ningún sacrificio tiene
No obstante a esta colosal declaración de las escrituras, las religiones insisten en la necesidad de mantener los altares y sus sacrificios.
La iglesia de Roma, por ejemplo, mantiene “la misa”; liturgia que viene a ser una verdadera parodia de la comunión establecida por Cristo. La misa no tiene nada que ver con la “cena del Señor” que la Biblia enseña (1 Corintios 11:20). Ahora bien, su filosofía y práctica es coherente con la utilización de un altar, ya que el objetivo de la “misa” es el sacrificio que se cumple, según el dogma romanista, durante el ritual místico de la transubstanciación de la hostia y del vino y que según los teólogos católicos, esos elementos se transforman literalmente en el “cuerpo y la sangre de Cristo”. Por consiguiente, lo que la iglesia católica realiza cada domingo es “el sacrificio de la misa”, de ahí el uso del “altar”.

Lo que se ve en algunos templos de las iglesias evangélicas, no difiere mucho de las catedrales y capillas romanistas. El altar fue incorporado a la liturgia evangélica hace centurias y es un legado del romanismo, pero no tiene ningún sustento en las escrituras. Aún más, en su razón de ser, un altar demanda sacrificio y los que somos evangélicos, sabemos muy bien que ya no se deben realizar más sacrificios, por lo tanto, llamar “altar” al lugar donde se predica el evangelio, es un absurdo anticristiano.


Es frecuente escuchar a pastores y líderes que a sus “altares” le dan la connotación de lugares sacros e impolutos. Es como si esos lugares estuvieran inmunes del pecado y que desde allí se desprendiese la virtud del altísimo para sanar o hacer milagros. Ellos dicen: “pasa al altar para que recibas la bendición” y lo único que ocurre es que los feligreses van y se postran ante un escenario cuyo artista alabado es un simple y mortal hombre.

El hombre siempre ha manifestado la soberbia obsesión de ponerse sobre los demás; ser observado, ser el centro, ser adorado (aunque lo nieguen) y ovacionado por multitudes. En los templos evangélicos ese lugar se llama altar. ¡Qué insulto al Señor! Quien siendo Dios y creador de todas las cosas y mereciendo toda la adoración, promete estar, no sobre su pueblo, sino que entre sus hijos cual eterno Emmanuel. La Biblia dice con una sencillez tan hermosa y cautivante:
Validez para alcanzar la vida eterna y el beneplácito de Dios.

“…pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios…porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” Hebreos 10: 12-14


“Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” Mateo 18:20

Jesús no se pone sobre sus hermanos ni una vitrina o altar religioso; él está entre los suyos. Jesús nunca buscó las multitudes, ni el beneplácito ni la ovación de los hombres, por el contrario, cuando lo querían elevar a los altares y querían hacerlo rey, él huía hacia la soledad (Mateo 8:18)
No obstante, los autoproclamados pastores de la actualidad, se ponen a la altura de Dios a dispensar favores y “bendiciones” desde sus sacros estrados denominados “altares”, si por lo menos leyeran lo que piensa Dios de estas graderías y vitrinas vanidosas:

“No subirás por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra junto a él” Éxodo 20:24-26

La desnudez a la que se refiere la escritura en este y otros pasajes, no solo se es la física, sino que la espiritual (comp. Apoc. 3: 17). El pecado e indigencia espiritual del ser humano queda claramente al descubierto cuando se eleva por sobre los demás. Cuando situamos la lupa en los hombres, la desnudez se hace manifiesta y solo vemos imperfección y bajezas. La lupa siempre ha de estar puesta en Cristo cuya figura y proyección es solo perfección y gloria.

Algunos declaran: “esta persona se ha caído del altar en que la tenía”. Hermano ¿Quién te ha mandado a elevar a los altares a los hombres y mirar sus bajezas e imperfecciones? ¡Pon los ojos solo en Jesús, el autor y consumador de todo! (Hebreos 12:2)
Deja esa práctica pagana y anticristiana de elevar a los hombres a los altares tal cual lo hace la iglesia de Roma.

Los altares evangélicos no cumplen la función de sacrificios como en las religiones de antaño, en la actualidad es solo una empinada vitrina de exhibición desde donde se observa de manera más nítida la levadura fermentada. Dios nos invita a presentar sacrificios de alabanzas, es decir, frutos de labios que ensalzan a Cristo y lo ponderan como el único que debe ser adorado (Hebreos 13:15). Que así sea, Amén
.


EL NICOLAITISMO
¿Quienes eran los nicolaitas?


Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolitas, la que yo aborrezco” Apocalipsis 2:6 /15

Al leer estos pasajes del Apocalipsis, la pregunta que surge es: ¿Cuál es la obra de los nicolaitas que tanto aborrece Dios?

Hay algunos tratados que intentan sugerir que los nicolaítas eran una secta que estaba invadiendo a las iglesias cristianas con costumbres antinomianas y que profesaban el libertinaje. No obstante, muchos tratados históricos y responsables que han abordado este tema, descartan tal aseveración.

Para entender la obra de los nicolaítas, es necesario en primer lugar definir el origen de la palabra.
Nicolaíta proviene del griego NICO que significa dominio o conquista sobre otros y LAOS que significa pueblo, gente común, seglar o laico. De ahí podemos analizar la composición NICOLAOS que viene a ser algo así como DOMINIO SOBRE EL PUEBLO.

En segundo lugar, es importante considerar el mensaje a las siete iglesia de Asia menor detallado en Apocalipsis capítulos 2 y 3.
Históricamente se ha interpretado que el mensaje a las siete iglesias, denota el estado espiritual que ha vivido la iglesia a través de la historia, desde los apóstoles hasta la venida del Señor.
La mención de los nicolaítas, Dios la hace en dos iglesias, Éfeso y Pérgamo. En el caso de Éfeso, es un reconocimiento al rechazo de la obra de los nicolaítas, pero en Pérgamo es una dura reprensión a acoger la doctrina de los nicolaítas. Esto nos permite inferir que en esa iglesia, se había consolidado aquella corriente de pensamiento.

¿Cuál es la obra o doctrina de los nicolaítas?

La carta a Éfeso representa el inicio de la iglesia desde el día de Pentecostés, mientras que la carta a Pérgamo nos muestra la decadencia espiritual de la iglesia. Éfeso significa “Deseada”, pero Pérgamo significa “Casamiento”
La deseada iglesia de Cristo había decaído hasta llegar al punto de olvidar su compromiso con su Señor y definitivamente “contraer matrimonio” con otro. La pregunta que brota inevitablemente es ¿Con quien se casó la iglesia de Pérgamo?

Para responder esta pregunta, es imprescindible considerar lo que El Señor le dice a esta iglesia:

“Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás” (Apoc. 2:13)

La Biblia es sumamente clara en precisarnos que el trono de Satanás no esta en el cielo ni en el infierno, sino que en el mundo. El Señor Jesucristo lo dijo con plena claridad:

“No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí” Juan 14:30

Considerando esto, ya podemos saber con quien se casó la iglesia de Pérgamo. Ella no considera que debe estar alejada del mundo y a salir de él. Ella mora en el mundo y mora donde esta el trono del mismo diablo.
Pérgamo tipifica al compromiso que la iglesia asumió con el estado y con el mundo. Las convicciones se habían echado por tierra a fin de agradar al mundo por sobre los mandatos del Señor.
Muchos ubican el período de esta iglesia aproximadamente por el año 320 dC en pleno gobierno de Constantino, quien por primera vez institucionaliza el concepto de césaro - papismo, o sea la presencia de un líder político y religioso, que en la actualidad se conoce como papa.

La obra y doctrina de los nicolaítas, consistió en jerarquizar a la iglesia, destruyendo el armazón horizontal, para levantar uno piramidal. Esa es la obra y doctrina que tanto aborrece El Señor.
Así nace el clero ( Nico ) y el laicado ( Laos ). Una casta clerical con privilegios especiales, fuerte vínculo con el césar y un evidente dominio sobre el resto del pueblo (laicos)
Los nicolaítas comenzaron a dividir al pueblo de Dios en dos grupos. Los Clérigos que eran personas “apartadas”, doctas, espirituales y con privilegios, y los laicos que correspondían al resto del pueblo.
Desde aquel tiempo comienza esa estructura piramidal dentro de la iglesia, aún no teniendo asidero en las santas escrituras. La sencillez de la iglesia, se vio paulatinamente reemplazada por una institución organizada con jerarquías y con moldes seculares y paganos extraídos del romanismo. En otras palabras, era el nacimiento de la iglesia de Roma.

La jerarquía y la Biblia


Desde siempre la organización del hombre ha buscado una estructura piramidal. Recordemos la experiencia de la torre de babel (Génesis 11) o el de la misma solicitud del pueblo en el tiempo de Samuel, cuando se revela un desprecio por la teocracia y un anhelo por la monarquía según el molde mundano.
La Jerarquía es un mal enquistado en el corazón del hombre. Es un molde conforme a la naturaleza pecaminosa. Así lo revela la necia solicitud de la madre de los hijos de Zebedeo (Mateo 20:20-28) ante lo cual nuestro Señor Jesucristo responde:

“Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo” Mateo 20:25-27

Tal como lo declara nuestro Señor Jesucristo en el pasaje citado, la jerarquía produce un enseñoramiento y El no quiere eso de su pueblo. Las jerarquías son propias del hombre caído y no de la voluntad de Dios.
A Dios jamás le han agradado las jerarquías, de ahí que su sentir frente a la doctrina de los nicolaítas es considerada como aborrecible. La revelación de la escritura nos muestra que el anhelo de Dios es estar en medio y no sobre su pueblo. Ciertamente el pecado lo arruinó todo; cuando Adán y Eva desobedecieron, se creó una gran brecha que mas tarde vino a eliminar nuestro amado Salvador y Señor Jesucristo.

Cuando observamos la casta sacerdotal en el antiguo pacto, parecería que Dios hubiera instituido una jerarquía eclesiástica. El sumo sacerdote era superior al sacerdote. Uno puede entrar al lugar santísimo, pero el otro solo hasta el altar del incienso. No obstante, debemos considerar que el sacerdocio nunca fue la imagen misma de las cosas conforme al pleno agrado de Dios, sino que sombras, emblemas y símbolos de lo que había de venir.
Cristo terminó con eso, rasgando el velo del templo y abriendo el lugar santísimo para darle acceso directo a Dios, a cualquier pecador que transita por medio del sacrificio de la cruz del Gólgota.

En el nuevo testamento, la instrucción de los ministerios y dones del Espíritu Santo expresados en las cartas de Pablo a los Romanos, Corintios o Efesios, y lo dicho por el apóstol Pedro en su primera epístola, de ninguna manera enseñan la jerarquía en la iglesia, por el contrario, se enfatiza la igualdad de importancia en cada uno de los miembros de la asamblea. Es decir, se deja en claro que tanto el obispo como el que sirve a las mesas, tienen la misma importancia, y nos son parte de un escalafón jerárquico como lo vemos en la actualidad.

Nuestro Señor Jesucristo lo enseñó con tanta precisión, veamos:

“...aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí. Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo” Mateo 23:6-11

El texto es suficientemente decidor. Dios no desea las jerarquías entre los hermanos. Los fariseos eran una casta que se arrogaba el privilegio de servir a Dios y de sentirse mejores o mas importantes que los demás. Cristo condenó abiertamente aquella postura hipócrita y que no dista tanto de lo que pasa en la actualidad en la iglesia evangélica. Parece que pasajes tan categóricos como el citado, se han extinguido de los púlpitos así como por encanto.
Hoy, el término “ministro” es como un grado jerárquico, y la feligresía actúa frente a los tales como si fueran algo así como seres angélicos. Esto es el legado del nicolaítismo. El clero por sobre los laicos.
El apóstol Pedro, tan manipulado por la iglesia de Roma, jamás actuó como los “ministros” de la actualidad, menos como el papa del Vaticano. Recordemos como corrigió aquella recepción dada en la casa de Cornelio:

“ Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre” Hechos 10:25-26

La actitud de Cornelio, es propia al de todo ser humano que no tiene conocimiento de Dios. Es la clásica actitud religiosa que pretende hacer “dioses” de los hombres. Desde tiempos remotos, el hombre ha elevado a los altares a individuos que han demostrado rasgos de piedad y de espiritualidad, y no me refiero exclusivamente a la iglesia de Roma, sino que a antiguas religiones y culturas paganas como el budismo, el zoroastrismo, el Islam, etc. etc. Lo triste e increíble, es ver que la iglesia evangélica también muestras aristas muy similares a esta costumbre humana y que Dios aborrece.

La jerarquía dentro de la iglesia evangélica


Muchos de los “ministros” de la iglesia actual no conforme con la herencia del nicolaítismo al dividir la membresía entre clero y laicos, han subdividido los ministerios en rangos jerárquicos.
Por ejemplo, ahora el obispo es superior al pastor. Esto, no solamente es un insulto a la enseñanza bíblica, sino que un atentado al intelecto. En la Biblia, los términos anciano, pastor u obispo indican absolutamente el mismo oficio, y nunca expresan un rango jerárquico. Es una presunción anti bíblica enseñar que entre los ministerios existe un escalafón jerárquico. Esto revela la búsqueda de algunas personas vanidosas que desean estar sobre los demás. Es muy frecuente encontrar a conocidos pastores, y que ahora se proclaman obispos, como si aquello los elevara de rango.
Veamos los que enseña Pedro al respecto:

“Ruego a los ancianos que están entre vosotros... Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros” 1Pedro 5:1-2

Las palabras de Pedro son exageradamente claras. Los ancianos u obispos (es exactamente lo mismo) no están sobre la grey como lo reclama el nicolaítismo, sino que “ENTRE” ellos. La función del pastor no es establecer una dictadura hegemónica e infalible, sino que servir entre los hermanos. Si aún no es suficiente este argumento, sigamos leyendo a Pedro:

“no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” 1Pedro 5:3

La palabra señorío ya había sido advertida por el Señor Jesucristo en Mateo 20:25-27, y es una característica propia del mundo y no de la que debiera existir entre los hermanos.
Recordemos la instrucción dada por Dios a Moisés respecto a la construcción del altar:

“No subirás por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra junto a él” Éxodo 20:26

La palabra jerarquía denota una estructura escalonada y ascendente, que sitúa a personas u otras cosas en un orden según su importancia. El texto de Éxodo, nos revela que Dios prohíbe al hombre subir por gradas en su altar y elevarse por sobre los demás, porque lo único que quedará al descubierto es su desnudez.
Es eso lo que justamente pasa cuando un individuo se pone por sobre sus semejantes; las deficiencias y bajezas quedan al descubierto. Cuando la lupa es fijada en los hombres, solo podremos observar imperfecciones, pero si la fijamos en la persona de Cristo, solo descubriremos impecable perfección. El nicolaítismo pretende eclipsar al único que debe estar sobre nosotros: a nuestro Señor Jesucristo.
Las gradas son la clásica estructura de los templos evangélicos de la actualidad. Muy semejantes a las capillas y catedrales romanistas, exhiben imponentes altares y ostentosos sitiales (Luis XV) para el clero por sobre la altura de los laicos. ¿Por qué ocurre esto? La respuesta es simple; es el legado del nicolaítismo dentro de la iglesia.

El clero y sus distintivos especiales

No conforme con la organización dividida entre el clero y los laicos, los seguidores del pensamiento nicolaíta, también incorporaron a sus formas, el uso de atuendos que los distinguían de lo seglar.
Se instituye el uso de sotanas, pectorales y de cuello clerical al mas puro ejemplo de la iglesia de Roma. Ellos dicen que aquellas vestimentas los distingue como “siervos de Cristo”, pero en el fondo no es mas que una cómoda conservación de costumbres religiosas y a veces, una vanidosa satisfacción de sentirse distintos a los demás.

Los fariseos ya tenían esta costumbre de distinguirse de los demás utilizando atuendos extravagantes, y justificaban aquella forma de vestir, interpretando literalmente pasajes de la tora. El Señor Jesucristo habló categóricamente al respecto:

“Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas..” Mateo 23:5- 6


Recuerdo una inauguración de un templo evangélico cuyos asientos estaban divididos entre el clero y los laicos. Obispos y pastores en los primeros asientos, diáconos y “el resto” en la galería....¿no es eso justamente lo que El Señor objeta en el texto citado anteriormente?

Un conocido hermano español, dijo una vez: “No existe mas grande título para alguien, que el de hermano”
No obstante, hoy el título de solo “hermano” no satisface, y los nombres deben ir precedidos por prefijos tales como reverendo, obispo, doctor u otro término que lo diferencie de los laicos.
Lo curioso de todo esto, es que a las mismas membrecías o “laicos”, pareciera que les fascinara esta forma de organización, pues de ellos mismos salen expresiones tales como: “mi obispo”, “mi pastor”, “ministro”, etc., etc., y sus comportamientos no distan mucho de lo que ocurre en el mundo católico.

Por favor no mal interpretar

Esta observación que es comprobada y avalada por la historia de la iglesia y también por hombres sencillos y fieles al Señor, no persigue el restar importancia a los ministros ni a los diversos ministerios. Por el contrario, nuestra convicción es que el cuerpo de Cristo que es la iglesia, se compone de miembros con diversas funciones, todas con el mismo valor y todas sometidas entre sí. Nadie es mas importante ni nadie es inferior a otro (1 Corintios 12:1-31).
Los pastores cuidan el rebaño, los maestros enseñan, los evangelistas predican la buena nueva, los diáconos sirven, y todos se someten recíprocamente sin necesidad de que exista una jerarquía nicolaíta.
El llamado es a reivindicar el sentir de la iglesia de Éfeso; aborrecer la obra de los nicolaítas y desaprobar el enseñoramiento de algunos que piensan que porque ejercen tal o cual oficio en las iglesia, son mayores que los demás.
Esta reprobación y advertencia, ya estaba analizada en detalle por el apóstol Juan en su tercera epístola, veamos:

“Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia” 3 Juan 9-10


Juan acusa categóricamente a este Diótrefes, revelando su altanería y soberbia osadía al pretender ponerse por sobre los demás. La iglesia de Cristo, siempre ha tenido que ver el surgimiento de hombres que luego de un tiempo se ensoberbecen e implantan una hegemonía destructiva y totalmente alejada de la voluntad de Dios. Esa es la repudiable actitud del nicolaítismo que tanto mal ha traído al pueblo de Dios.

A manera de conclusión

Finalmente, es necesario precisar una vez más que todo este breve estudio no tiene el propósito de fomentar el desorden o de restar importancia a los hermanos que nos presiden en nuestras asambleas, eso sería algo inaceptable. El objetivo es informar acerca del origen extra bíblico del sistema nicolaíta y de cultivar en nuestras congregaciones la sencillez de la iglesia primitiva que tanto se ha perdido en la actualidad.
Hoy existen muchos hermanos sinceros que derraman lágrimas por el trato arrogante de aquellos que se auto proclaman “los ungidos” en cuyas corporaciones existen estas jerarquías eclesiásticas tan aborrecidas por El Señor según lo ya tratado en este estudio.
El deber del creyente que desea agradar a Cristo, es obedecer a los hermanos que nos presiden, a los pastores y líderes, pero aquello no tiene ninguna relación con defender la existencia de jerarquías dentro de la iglesia, aceptando castas clericales y grupo laicos en la membresía.

Que Dios nos ayude a cultivar en nuestras congregaciones aquel sentir que hubo también en Cristo Jesús, es decir, considerar al otro, como superior a uno mismo (Filipenses 2: 3) y no teniendo más alto concepto de sí, que el que debemos tener (Romanos 12:3)

Que la gracia de nuestro amado Señor y Salvador Jesucristo sea con todos, Amén.

¿AVIVAMIENTO O APOSTASIA?
 
“Y todos los profetas profetizaban de la misma manera, diciendo: Sube a Ramot de Galaad, y serás prosperado; porque Jehová la entregará en mano del rey”
1 Reyes 22:12


Cada vez que leo este pasaje, más me convenzo de que la voz de la mayoría, no necesariamente es la verdad o el canal por medio del cual Dios manifiesta su voluntad. Estos eran como cuatrocientos profetas que al unísono apoyaban los deseos de conquista del rey Acab.

Sin embargo, la perfecta voluntad de Dios había de ser expresada por un marginado profeta llamado Micaias a quien Acab aborrecía porque siempre tenía palabras de juicio mas que de avivamiento. El rey lo expresaba asi:

“Aún hay un varón por el cual podríamos consultar a Jehová, Micaías hijo de Imla; mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza bien”
(1 Rey. 22: 8)

Y como era la tónica y la clásica frase de los verdaderos profetas de Dios al decir “Vive Jehová, que lo que Jehová hablare, eso hablaré” , Micaias en plena subordinación a la Palabra de Dios, advierte al rey Acab y a las mayorías, que los anhelos de conquista no iban a ser prosperados y que la derrota era inevitable.

Como era de suponer, la arrogancia del clero y de la desenfrenada mayoría, aparece personificada claramente en los labios de un déspota Sedequias quien golpea al profeta Micacias diciéndole una frase tan vigente en nuestros días:

“¿Por dónde se fue de mí el Espíritu de Jehová para hablarte a ti?” ( 1 Rey. 22:24 )

Finalmente, y en resumen, Acab no hizo caso a lo que Palabra de Dios decía a través de su siervo Micaias, por consecuencia, la exploración y los anhelos de conquista de la región de Siria, Ramot de Galaad, fue un rotundo fracaso en medio de muerte y de sangre.

Hermanos amados, parece que esta experiencia que Israel vivió muchos siglos atrás, hoy cobra tal vigencia que sorprende la precisión de los acontecimientos y por cierto, su desenlace.

Hoy existe una gran mayoría que habla de conquista, de avivamiento y se dice que Dios esta sacudiendo los países, convirtiendo a millares de personas. Se habla de “ Chile para Cristo” de “ Tiempo de la siega” “ Tiempo de conquista”, etc. etc. y dicha consigna mantiene a una muchedumbre tras esa meta.

Hay pastores y líderes que tienen sus intereses puestos en este mundo, anhelando influencias, incursión en puestos políticos y un compromiso estrecho con el “cesar”. Es como que se han olvidado de palabras tan precisas como “nuestra ciudadanía esta en el cielo” (Filipenses 3:20) o es que han cortado y mutilado la Palabra de Dios con esas tijeras mágicas y carnales para olvidarse de las advertencias del juicio de Dios.

Ellos son “las mayorías”, “el grupo de los cuatrocientos profetas” , “el clero”, “el desayuno pastoral”, que se han instalado en un trono de realeza y se han arrogado ser la voz de Dios sin siquiera consultarle a él, y lo peor, no están dispuestos a cambiar de opinión.

Sus ansias de conquista y de dominio han predominado y llenado sus corazones, y se han olvidado definitivamente de las moradas celestiales y de amar la venida de Cristo.
La actividad de esta arrogante cristiandad que gobierna en nuestros días, es tan igual a la de Laodicea, aquella iglesia de Asia menor, que Apocalipsis la describe cono una comunidad autosuficiente, prospera económicamente y que de nada tenían necesidad, pero El Señor le advierte y la descubre como un cuerpo miserable, pobre, desventurado, ciego y desnudo. Que solemne diagnóstico.

Por otro lado, existe una minoría que pregona totalmente lo contrario. Mientras “los muchos” esta cautivados por la idea del avivamiento, “los pocos” están anunciando un tiempo de apostasía, de lobreguez y de engaños.
Por cierto que dicha minoría, no tiene mucho valor para el clero. La expresión es tan igual que la del antiguo Sedequias al decir : “¿quienes son estos? Tres o cuatro “pela gatos” que no tienen nada, ni siquiera una membresía abundante....”

La experiencia de los remantes fieles ( por la gracia de Dios ) , siempre fue igual. Nuestro Señor Jesucristo dijo algo bien preciso:

“ ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas” (Luc. 6:26)

Estamos cruzando un mar de confusión y engaño. Lo que parece ser la verdad, descubrimos que no lo es, y al revés, lo que parece increíble, aquello es la verdad.
He aquí, cuando nos damos cuenta de que es necesario estar en el secreto de Dios lejos de ideas universalistas y modernistas que pretenden cambiar el curso de la profecía.

Es como un caballo loco y sin freno, que va directo al precipicio, aunque con una fe inmensa, pero estéril, al pensar que al llegar al acantilado, saldrán unas alas que le permitirá pasar al otro lado. Eso es una falacia, un sofisma y un claro desprecio a aceptar lo que la Palabra de Dios dice.

Dios jamás ha predicho un avivamiento para el último tiempo, por el contrario, Jesús dijo:
Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra? (Lucas 18:8)

Recordemos ahora la parte final de la profecía de Micaias, cuando se revela que un espíritu de engaño es el que cautiva a las muchedumbres y les impulsa a hacer lo que no conviene:
“El dijo: Yo saldré, y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y él dijo: Le inducirás, y aun lo conseguirás; ve, pues, y hazlo así. Y ahora, he aquí Jehová ha puesto espíritu de mentira en la boca de todos tus profetas, y Jehová ha decretado el mal acerca de ti.” ( 1 Rey. 22:22-23)
Tal vez alguien podrá decir ¿como es que Dios permite aquello? La respuesta es categórica, Dios hace lo que quiere porque es soberano. Nadie; ningún hombrecito podrá torcer el curso de la profecía.
Esta experiencia es la misma que el Espíritu Santo le revela al apóstol Pablo cuando dice:
“ Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.”
( 2 Tesalonicenses 2: 11-12 )
En la actualidad hay un espíritu de error que se esta moviendo en medio de la iglesia, y que Dios, soberanamente lo ha permitido para que se manifieste quienes son los verdaderos y quienes no.
David Wilkerson los resumió en forma muy clara: “...hay un viento de maldad soplando en la casa de Dios...”

El apóstol Juan dice:
“Ellos son el mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.” ( 1 Juan 4:5-6)
¡ Que gran receta ¡ Dios a través del apóstol Juan nos enseña a discernir y a como diferenciar los espíritus. El distintivo es la separación con el mundo, diferencia con el mundo y el desamor por el mundo.

Sin duda, las mayorías que pregonan avivamiento, conquista o tiempo de siega, son muy apetecidas por el mundo. Sus atrevidos espectáculos, sus cautivantes y rimbombantes eventos, son una verdadera alfombra roja del placer y del glamour muy propias del mundo. Es por esa razón, que el mundo oye a estas multitudes y acuden a ellas.

El ver emerger talentosos “showman” como Dante Gebel o el afamado Marcos Witt, que poseen esa clásica chispa y carisma artístico para mantener entretenidos a cientos de miles de personas embelesadas y disfrutando aquélla capacidad histriónica que estos señores tienen. Al final del show, una pequeña porción de la Biblia como pretexto y betún evangélico.
¡Que insulto al Señor! Cristo no es un payaso que desea entretener, bailotear con el mundo embriagado ni rogar a nadie. El es el Rey Soberano que hace lo que quiere y nosotros hombrecitos que debemos servirle.

Pero ¿Qué dice la Palabra de Dios acerca de esto?

Alguien dijo por ahí, que mas del 50% de la escritura es apologética, es decir, defensa de la fe. En la escritura encontramos abundantes pasajes que revelan la actividad de atalayas y profetas que insistían en advertir de los peligros que asechaban al pueblo. Obviamente, estos hombres no eran muy populares ni apetecidos por el pueblo, porque jamás la luz ha sido bien recibida entre las tinieblas. Hoy tampoco es la excepción.

El protagonista de este breve estudio es un desconocido e impopular profeta Micaias. Un hombre común y corriente, con virtudes y defectos, con logros y fracasos, pero con un distintivo divino y una credencial que lo autorizaba a hablar la voz del cielo, y todo, por la gracia de Dios.
Este es el paradigma que representa los remanentes que en la actualidad están nadando contra la corriente. Aquellos “salmones” espirituales que deben hacer frente a toda a una tempestad contraria que los cuestiona, y los descalifica.
Son aquellos “monos porfiados” que son golpeados y pisoteados, pero que vuelven a pararse obstinadamente cual Pablo cuando fue apedreado en Listra.

Dios nos advierte abundantemente y con una claridad extraordinaria, que la característica de los últimos tiempos, previo a la venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, es de engaño y de apostasía.
No hay registro en la escritura que nos anuncie avivamiento para estos tiempos.

ACLAREMOS EL PASAJE DE JOEL CAPITULO 2

Sin hacemos un sondeo en el pueblo que defiende esta idea del avivamiento, de la cosecha y de la conquista, descubrimos que cada uno de los adherentes, sustenta su planteamiento en el pasaje de Joel capítulo 2 verso 28 que dice así:

“Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones” Joel 2:28

La pregunta mas coherente al leer este pasaje es: ¿Después de que, Dios derramará su Espíritu sobre toda carne?

Bien sabemos que la segunda regla de interpretación de las escrituras es considerar la gramática. Cuando encontramos palabras tales como, “Por tanto”, “después”, “aunque”, etc. etc., debemos ir obligadamente a los párrafos anteriores para poder comprender el contexto del pasaje.

En este trozo de la escritura que estamos analizando, la respuesta a nuestra pregunta esta en el verso 27:

"Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado.” Joel 2:27

Al leer este versículo, nos queda absolutamente claro cuando se cumplirá lo predicho en el verso 28. Sería absurdo pensar que dicha profecía se ha cumplido porque Cristo aún no regresa por segunda vez, ni tampoco Israel le ha reconocido como Mesías prometido, ni menos habita en medio de ellos.
Por conclusión, lo dicho por el profeta Joel, no es argumento para confirmar que estamos en medio de un avivamiento.

ABUNDANTES PASAJES QUE ANUNCIAN TIEMPOS DE APOSTASÍA

El nuevo testamento presenta suficiente argumento para sustentar la posición de que el postrer tiempo sería marcado por una fuerte apostasía, por espíritus engañadores y doctrinas de demonios.

Veamos algunos de los versos seleccionados:

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.”
“ Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”
Mateo 7: 13-23
“Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.”

Mateo 24: 3-5

“...que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición..”
2 tesalonicenses 2:2-3

“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;”

1 Timoteo 4:1

“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.”

2 Timoteo 3:1

“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”
2 Timoteo 4: 3-4

“Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos”

Judas 17-18

Como observamos, los textos son bastante claros y precisos. EL sostener esto como línea en la elaboración de los sermones , no es transformarse en “ profetas del pesimismo ” como algunas personas despectivamente lo han calificado, sino que es simplemente anunciar todo el consejo de Dios sin acomodaticios, ni miel, ni levadura.

Alguien dijo una vez: “ El pesimista es un optimista, pero bien informado...” Así es. El hombre fiel a la Palabra de Dios no puede torcer las escrituras ni anunciar sofismas o esperanzas falsas, por el contrario, este debe ser certero en entregar la voz de Dios tal cual lo revela su Santo Libro.

La Biblia presenta a la luz del raciocinio humano, un mensaje pesimista e intolerable:

“... mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados...” 2 Timoteo 3: 13

Como vemos, la escritura es clara y precisa. No resiste análisis el comparar dos posiciones diametralmente opuestas como los son la del “Avivamiento, tiempo de siega y conquista” con la de “ Los tiempos de apostasía”.

El mensaje de la iglesia ha de ser categórico, absoluto e intransigente. No se puede mediar ni comprometer las verdades eternas. No estamos autorizados para ello.

Hoy existe una gran multitud liderada simbólicamente por el antiguo rey Acab con sus profetas, pregonando “su conquista, los tiempos de siega, los gritos de júbilo y el banquete terrenal”.

En contraste a ello, hay una minoría de hermanos diseminados y relegados en el anonimato, cual Miacias, en el secreto de Dios, buscando las raíces legítimas del evangelio y la sencillez de Cristo.

Unos tocando trompetas y anunciando banquetes, mientras que los otros anuncian la inminente venida de nuestro Señor Jesucristo.
Los muchos, cual sibaritas, gozándose, aplaudiendo y pretendiendo conquistar las naciones “para Cristo”, mientras que los otros defendiendo la fe y diciendo que estamos en medio de una terrible apostasía.

¿ Con cuál de los dos grupos se identifica Ud.?

Que la gracia de nuestro Señor y Salvador Jesucristo  sea con Ud. Amén

.



LA NUEVA ALABANZA Y EL SINCRETISMO RELIGIOSO

Es muy frecuente escuchar ideas de modernización dentro de la iglesia, y específicamente respecto al la música.
Los himnos tradicionales, históricamente aprobados, ya no son apetecidos ni valorados por esta oleada de cultores de la “nueva alabanza”.

La búsqueda de resultados numéricos y de transformar la iglesia en un núcleo atractivo para el mundo, ha dado pie a una verdadera fiebre de pragmatismo y sincretismo religioso, pretendiendo fusionar lo santo con lo profano a fin de evangelizar.

No obstante, el tema no resiste análisis; el pretender igualar y hasta reemplazar a los himnos tradicionales por la nueva alabanza, nos revela el indigente estado espiritual y la ruina de la iglesia. Las composiciones tradicionales son verdaderos estudios doctrinales, lleno de alabanza a Cristo y su gracia. La nueva alabanza no hace otra cosa que repetir un par de frases y ensalzar la virtud humana por sobre la gracia de Dios, y para que hablar de la música que acompaña a estas famélicas composiciones, porque los ritmos sensuales y casi eróticos que hoy se elevan como alabanzas a Dios, son realmente impresentables.

La nueva alabanza apunta a satisfacer al viejo hombre y no al espiritual. Es una gama de sonidos, melodías y ritmos que invitan al zangoloteo. La Biblia es muy específica en declararnos cual es la línea de los cánticos que deben estar dentro de la iglesia, veamos:

“...hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” Efesios 5:19

“cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” Colosenses 3:16

En ambos textos, el adjetivo que califica a los cánticos es la palabra ESPIRITUALES. Los cánticos elevados a Dios deben tener este sello. Los cánticos espirituales apuntan a ensalzar a Cristo y a su obra con la letra, y a elevar el espíritu hacia Dios , con la música. Sin duda, que la nueva alabanza carece de este principio. Si bien, la letra puede hablar de Cristo, pero con la música se arruina todo.

Es muy importante considerar el tipo de música que utilizamos dentro de nuestras reuniones, porque no estamos para agradarnos a nosotros mismos, sino que debemos comprobar lo que es agradable a Dios ( Efesios 5:10 ) A Dios jamás le han agradado las mixturas. Presentar el texto de Juan 3: 16 a los sones del hip-hop, de la salsa o de la estridencia de una guitarra eléctrica, es como pretender unir el aceite y el vinagre. Esto es un asunto de Perogrullo, sin embargo la soberbia nuestra, nos impide aceptarlo como la verdad categórica y radical.

La nueva alabanza ha permitido el surgimiento de muchos interpretes que han descubierto un nicho comercial de suculentas rentas. El medio les obliga a comportarse bajo los parámetros del secularismo. La sensualidad en las mujeres, tales como Jacy Velásquez es por decir lo menos escandaloso, y la actuación circense de hombres como Marcos Witt, no amerita mayores comentarios. Son los frutos de esta “ nueva alabanza” en tiempos de apostasía.

En la actualidad, la nueva alabanza ya está muy arraigada en muchas congregaciones que como consecuencia, han transformado la libertad en libertinaje. Esta “licencia” ha permitido que costumbres naturales del mundo, se hayan incorporado deliberadamente dentro de las reuniones. De esto se desprende la triste realidad, de que en lugar de tener un mundo cristianizado, tenemos una iglesia mundana. Café concert “cristiano”, desfile de modas “cristiano”, recitales “cristianos”, completadas y tragos “cristianos”, etc., son algunas de las actividades que muchas congregaciones practican so pretexto de que Cristo les ha hecho libres.

La vestimenta con poco pudor de la mujer o el pelo largo, los aros y moños en los varones, la música sensual como “alabanza”, etc., son las clásicas características de los cristianos de hoy. Esto ha ocurrido debido a la mala interpretación de lo que significa la gracia y la libertad que Dios nos ha otorgado, y a no entender la gran diferencia que existe entre una interpretación bíblica legalista y otra temerosa y subordinada a las instrucciones y deseos del Señor.

“ ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo”? (Lucas 6: 46)

La otra vez tuve la oportunidad de escribirle un mail a un hermano de una conocida congregación cristiana de Santiago. Ellos estaban haciendo una invitación para que los hermanos se inscribiesen en clases de artes marciales “cristianas” próximas a desarrollar. Yo le hice ver que no parecía existir en las escrituras compatibilidad alguna con ese tipo de disciplinas altamente ocultistas, y le cite algunos pasajes bíblicos que no aprueban de ninguna manera, las prácticas de defensa personal. Lamentablemente, este hermano antes de meditar y buscar respuestas en la Palabra de Dios, se limitó a decirme que yo era un legalista y que tenía que entender que la gracia de Dios les había hecho libres.
A raíz de esto, me puse a meditar acerca de la libertad a que nos ha llamado Cristo, llegando a la conclusión de que esta libertad otorgada por la gracia de Dios, debe estar sujeta y subordinada a la Palabra de Dios, y ella nos enseña que si bien, todas las cosas son lícitas, no todas convienen ni edifican (1Corintios 6: 12 / 10: 23) . Por consiguiente, la libertad en Cristo otorgada por la gracia de Dios, esta en completa subordinación a lo que conviene y edifica, según lo establece la Biblia. No debemos confundir la gracia con libertinaje, ni el legalismo con la verdadera sumisión a los preceptos bíblicos entregados a la iglesia


SINCRETISMO RELIGIOSO: CRUDA VERDAD

La mala interpretación de lo que realmente significa la gracia de Dios, ha sido un verdadero caldo de cultivo y un “vamos”, a la adopción de un sin fin de costumbres, ritos, entretención, etc., cuyos orígenes son ajenos a la voluntad de Dios y están en completa rivalidad con los preceptos bíblicos.
A esta adopción se le llama sincretismo y el afán de todo, es conciliar doctrinas o creencias abiertamente opuestas, y pretender transformarlas con un fin determinado.

Este razonamiento practicado cada día en mas congregaciones, ha permitido el libre acceso del ecumenismo dentro de la iglesia y la inclusión de aberrantes prácticas atentatorias a la sana doctrina. Por ejemplo, la música rock y el hip hop fueron estilos musicales creados en un espíritu de rebeldía social y con el deliberado consentimiento del uso de drogas, alcohol y sexo para su propagación. Muchos razonan que esta música puede ser utilizada para rescatar a jóvenes que la propagan, por lo tanto es necesario cristianizarla. Esto es sincretismo.
Recuerdo las palabras del pastor coreano Yonngi Cho que aprobaban la idea de tomar materias ocultistas y cristianizarlas en su forma de cristianismo. El decía: “…si el diablo puede realizar tales sanidades, ¿por qué la iglesia de Cristo no podrá hacer mucho más? ( Libro la Cuarta Dimensión )

Creo que es tiempo en que debemos decir basta de razonamientos humanos, de análisis de reingeniería dentro de la iglesia y de estrategias humanas para “salvar almas”. Debemos entender que solo la gracia de Dios transformará al joven drogadicto o al criminal. No podemos pretender dar poder y efectividad a la Palabra de Dios, la cual está llena de poder; es absurdo y ofensivo a su gracia soberana. Imagínese que Cristo le hubiera dicho a la adultera, sigue adulterando para rescatar a los adúlteros.
La consecuencia de todo este sincretismo religioso que esta incorporando cada vez, más prácticas mundanas en el interior de la iglesia, se están haciendo ver con mucha claridad.
Por cierto que las multitudes que siguen a este tipo de cristiandad no tiene ninguna intención de conocer a Dios en profundidad y seriedad. Hagamos un experimento: Quitémosle por un mes la música rock, a un joven que dice haber sido convertido a través de ella, sometámoslo a reuniones devocionales e intensos estudios de la Palabra de Dios, y veamos los resultados. Es casi seguro que no asistirá a reuniones. Lo he visto, nadie me lo ha contado.
¿De que se esta llenando la iglesia, de convencidos a través de la música, del baile y de los atractivos eventos? ¿O de verdaderos convertidos a través de la gracia soberana de Dios que opera por medio de su poderosa Palabra? No nos engañemos; los resultados de la bendición de Dios, no son numéricos

“Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:14)

En resumen, el sincretismo en su amplio espectro, no es la formula que Dios nos ha entregado para ser efectivos en nuestra tarea de evangelizar.
No podemos aprobar la idea de tomar materiales paganos, vestirlos de cristiano y entregarlo como la panacea espiritual al mundo. Dios nunca aprobó las mixturas con la idolatría y con las costumbres de las naciones. ¿Quién nos ha autorizado hoy para mezclar, en pro de la evangelización, la luz y las tinieblas? Meditemos en esto, y no nos justifiquemos en la falsa interpretación de la libertad que nos da la gracia de Dios, y no desechemos esta observación, diciendo que solo es un análisis legalista y farisaico.
He aquí lo que Dios nos enseña:

“Que comunión la luz con las tinieblas? ¿Que concordia Cristo con Belial? ¿Y que acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? …Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo” (2corintios 6:14-18





NO TOQUEIS AL UNGIDO

Hay muchos en la actualidad que se arrogan la posición singular de ser “El ungido” de la nación. Es una evidente presunción enmarcada irresponsablemente en pasajes de las escrituras basados en la experiencia de los reyes de Israel, y que ahora se enarbola como una estructura monárquica y lejos de todo perfil dejado por nuestro Señor y Salvador Jesucristo en relación a su iglesia.

Estos “ungidos” han llegado al punto de dirigir vidas, salvar o condenar personas, añadir o quitar en las escrituras y establecer hegemonías dictatoriales en el pueblo de Dios. A esto se le debe agregar en forma individual, la autoproclamada infalibilidad muy semejante (por no decir idéntica) a la establecida por la madre de las rameras, la iglesia católica romana. En otras palabras, estos “ungidos” no tienen errores y cada palabra que ellos proclamen, han de ser observadas con extremada fidelidad por sus feligreses, de lo contrario cualquier desobediente, se expone al “juicio divino”.

Estos semidioses, tal vez ignoran que al autoproclamarse “Ungidos”, están llamándose a sí mismo “Cristo” y bien sabemos que cualquiera que se diga ser “Cristo” es un anti Cristo, lo que significa que se pone en lugar de Cristo, que es un usurpador o suplantador.

El apóstol Juan nos habló de esto:

“Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros” 1 Juan 2:18-19


La presencia de estos “ungidos” no es nada nuevo. La Biblia lo anticipa con absoluta claridad. Juan el apóstol, fue escogido por Dios para recibir la revelación de Jesucristo. Fue él quien escribió inspiradamente el Apocalipsis y sus visiones dejan claramente establecida la llegada no solo de “el anticristo” en sentido singular, sino que de los “anticristos” en sentido plural. Nuestro Señor y Salvador Jesucristo también lo enseñó en forma muy abierta:

“Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán...Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos” Mateo 24: 3-25

La palabra Cristo proviene del griego y significa “ungido”. El único que tiene este título en sentido singular y absoluto es nuestro Señor y Salvador Jesucristo, nadie más. Cualquiera que reclame dicha posición, aún en medio de hechos portentosos, milagros, prosperidad, bonanza o compañía multitudinaria, es un falso maestro y es un falso cristo enviado por el padre de mentira.
Lo sorprendente del pasaje citado, es que el engaño es tan excelente, que aún los “escogidos” podrían ser engañados por estos falsos predicadores autoproclamados “ungidos”.
Ante esto, se confirma aún más la necesidad de que en medio de las iglesias siempre exista la voz atalaya, de advertencia y de apologética, para descubrir oportunamente las artimañas del error. Negar esto, no es mas que soberbia indiscutible.

¿UN UNGIDO O TODOS UNGIDOS?

El problema de la mala interpretación de las sagradas escrituras, ha llevado a cometer excesos y falsas enseñanzas. La mezcla irresponsable entre el trato de Dios con su pueblo terrenal Israel y con su pueblo celestial, la iglesia, ha permitido la circulación de doctrinas erradas y torcidas por hombres indoctos e inconstantes, y que lamentablemente ha elaborado un enorme “caballo de Troya” que ha penetrado sutilmente en medio del pueblo de Dios, y a veces, cristianos sinceros, ni siquiera se han dado cuenta. Como ejemplo tan solo citemos el caso del ecumenismo, la nueva “alabanza”, Mel Gibson y su película, etc., que han sido expresiones anti bíblicas muy bien recibidas por las mayorías, sin discernir el error.

La Biblia no enseña que en la iglesia exista un “ungido” con una revelación especial, un poder especial o con una estatura especial. Por el contrario, existe abundante evidencia de la igualdad entre los hermanos incluyendo a pastores, obispos o ancianos, cuyos términos son absolutamente sinónimos.
El único que es cabeza de la iglesia es nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y su único representante o vicario, es el Espíritu Santo.

“...aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí. Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo” Mateo 23:6-11

“...y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia” Colosenses 1 :18

Por otra parte, es necesario precisar que la Biblia también aclara que la unción no es una prerrogativa de alguno, o que es un poder o distinción de alguien singular, por el contrario, dicho argumento se desmorona al leer con atención y humildad lo siguiente:

“Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas... Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él” 1 Juan 2: 20-27

Cada creyente ha sido ungido por el Espíritu Santo y es él quien nos enseña todas las cosas, nos advierte ante el error y nos conduce a toda verdad y a toda justicia. Por esto, es necesario acercarse a Dios con humildad, es decir, reconociendo nuestras limitaciones delante del Dios Santo, para que él obre en nosotros.
Lamentablemente, muchos se han envuelto en su propia prudencia, opinión y soberbia, y así, el Espíritu Santo no actúa en ellos porque Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes ( Santiago 4: 6)

EL MINISTERIO DE LOS UNGIDOS


Uno de los términos que ha ganado mayor realce dentro de la iglesia evangélica, es el de “UNGIDO DEL SEÑOR”. Este término identifica de manera indiscutible en gran parte de los círculos evangélicos, a hombres y mujeres que llevan a cabo una labor publica en las denominaciones. Muchas veces reviste tal grado de importancia, para quienes observan estas formas, que las disposiciones, pensamientos y deseos de sus líderes son mandatos casi divinos e indiscutibles. Muy a menudo quienes siguen el molde religioso de estas extrañas teologías se subyugan de tal manera que sufren la esclavitud a las filosofías y huecas sutilezas de los hombres, quedando prácticamente en el olvido la libertad y la verdad que solo hay en el Señor Jesucristo, anunciado en el único medio autorizado por Dios, es decir “La Santa Biblia”.

Hemos presenciado atónito en estos días, como multitudes, turbas enloquecidas por el frenesí siguen junto a sus familias a hombres que son verdaderos animales irracionales, como así lo mencionan las Sagradas Escrituras. Tal es el caso del conocido “Jesucristo hombre” José Luis de Jesús Miranda, que tras una larga trayectoria desde la cárcel donde cumplió una condena por robo y un historial de drogadicción circunda los medios de la Iglesia Evangélica Pentecostal y posteriormente la Bautista, para hoy día proclamarse dios sobre la tierra. Con 300 congregaciones 200 pastores fraudulentos y más de 100.000 miembros este predicador del engaño satánico, seduce diariamente a millares a través de la televisión y sus 287 programas radiales.

Llama la atención que la antesala de este fraude surgiera de las propia muchedumbre hipnotizada con un fervor que les hacia ver y sentir en este hombre al “Ungido de Dios” sobre la tierra.

No es un caso aislado el del falso cristo, como tampoco es una casualidad la apostasía y el seudoevangelio que viven tantas congregaciones evangélicas, las que han olvidado el estudio de La Biblia para correr tras un evangelio diferente, cuyo mensaje central es la satisfacción de los antojos y ansiedades del hombre, antes que la gloria del Salvador por lo que observamos el cumplimiento que refiere el Apóstol Pablo en las Sagradas Escrituras cuando escribe:

“Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios y cambiaron la gloria de Dios incorruptible en semejanza de de hombre corruptible…” Romanos 1:21-23

Así es el escenario de la nueva evangelización, a perdido de vista su blanco seguro y perfecto, ya que no esta centrada en Jesucristo ni en las inconfundibles y grandes doctrinas de la Biblia como, la expiación, la redención, la eficacia de la Sangre bendita de nuestro Salvador Jesucristo, el llamamiento irresistible y soberano de Dios a la criatura pecadora, etc... Antes bien, sobresalen enseñanzas ajenas a los conceptos de sencillez y verdad de la Biblia, tales como la prosperidad, La visualización, la búsqueda de manifestaciones tales como “la risa Santa” “Las caídas Milagrosas” , los exorcismos entre los propios asistentes “creyentes” dentro de las congregaciones, la adivinación, hasta la absurda y depravada practica de la liberación por piel o boca. Practicas que no fueron introducidas dentro de la Iglesia por el Vicario de Cristo, es decir el Espíritu Santo, sino como advierte la Biblia , por hombres reprobados y apostata.

“Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negaran al Señor que los rescato, atrayendo sobre si mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas.” 2 Pedro 2: 1-3


Es por esto, que hoy mas que nunca la Iglesia apartada por el amor del Señor Jesucristo, “El Ungido y Pastor por excelencia de nuestras almas“ debe oír y obedecer su voz.
El Señor Jesucristo no es religión, no es la causa de un mejor estatus social, ni una receta mágica como clave para el éxito de los negocios, El Señor Jesucristo es el Salvador, el Ungido Rey Soberano de nuestras vidas. Ciento por ciento Dios y ciento por ciento hombre, que nos compro por su Sangre gloriosa para otorgarnos las preciosas promesas que nos aguardan en los cielos.
El ungido de Dios, el Señor Jesús dijo:

“El Espíritu del Señor es sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres: Me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón; Para pregonar á los cautivos libertad, Y á los ciegos vista; Para poner en libertad á los quebrantados” Lucas 4:18

Ante tanta confusión pudiera un creyente verdadero preguntarse, ¿Quién en el presente tiempo predica la verdad? La Biblia dice que la verdad no es relativa, es decir no depende del punto de vista con que se mire un acontecimiento, la verdad es única e inalterable. El Señor Jesucristo dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida… y la mejor manera de Saber la verdad es conociendo la Biblia, pues esta cual espejo nos revela quien es de Dios y quien es del diablo.
dice


“Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios.” Juan 3:31

“Comprobemos lo que es agradable al Señor. Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; por que vergonzoso es aun hablar de los que ellos hacen en secreto. Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz (la Palabra del Señor) son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo” Efesios 5:10-13

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada